
- Las aerolíneas aumentan sus patrocinios ante el crecimiento de los viajes y la competencia
- Las grandes alianzas deportivas fortalecen las marcas y atraen pasajeros
- Más allá del retorno comercial, los gobiernos buscan reputación e influencia internacional
El fútbol inglés ha batido un nuevo récord con el patrocinio de camiseta más caro de la historia de la Premier League.
No es una empresa de criptomonedas ni de apuestas. Es una aerolínea.
El Liverpool ha anunciado un acuerdo con Turkish Airlines, valorado en más de 400 millones de dólares durante cinco años.
¿Por qué las aerolíneas han ganado todavía más protagonismo en el patrocinio deportivo en los últimos años?
El mundo del patrocinio ha pasado por grandes ciclos durante las últimas décadas.
Marcas de consumo como Coca-Cola, Budweiser y McDonald’s ganaron visibilidad global a través de grandes eventos.
Aerolíneas y conglomerados internacionales como Emirates, Qatar Airways y Wanda Group reforzaron su posicionamiento y credibilidad en nuevos mercados.
Plataformas digitales como Airbnb, Google, Just Eat y Booking comenzaron a integrar el mundo online y offline para mejorar la experiencia de los aficionados.
Más recientemente, marcas de criptomonedas, apuestas, lujo y fintech como Binance, Betano, Louis Vuitton y Revolut han ganado terreno.

Cada ola refleja cambios en la sociedad, así como la capacidad del patrocinio para responder a diferentes objetivos de negocio.
Hoy vemos cómo las aerolíneas, que ganaron fuerza en el deporte durante los años 2000, se han consolidado entre las grandes inversoras del sector después de la pandemia.
La recuperación pospandemia impulsó la demanda de viajes, especialmente internacionales, y aumentó la competencia global.
El regreso de los grandes eventos también creó oportunidades para promocionar rutas y fidelizar clientes.
Según IATA, el sector casi duplicó su número de pasajeros, pasando de 2.300 millones en 2021 a 5.000 millones en 2025.

Pero ¿qué patrocinan estas empresas?
El fútbol ha sido uno de sus principales territorios, con acuerdos con algunas de las mayores propiedades deportivas del mundo.
Emirates patrocina al Real Madrid y al Arsenal. Etihad Airways está presente en el Manchester City. Qatar Airways patrocina el Mundial y la Champions League.
Emirates paga alrededor de 100 millones de dólares anuales al Real Madrid (SportsPro).
Y su presencia va mucho más allá del fútbol.
Qatar Airways patrocina la Fórmula 1 y MotoGP. Emirates es socio global de la NBA y del ATP Tour. Riyadh Air invierte en el Atlético de Madrid y en LIV Golf.
Pero la presencia de las aerolíneas en el deporte no se explica únicamente por el aumento de los viajes, la competencia y el retorno comercial.
Existe otro factor importante: la geopolítica.
Gran parte de las aerolíneas que protagonizan los mayores acuerdos de patrocinio están controladas por gobiernos, lo que contribuye a reforzar el llamado soft power.

Estos países y gobiernos no compiten únicamente por pasajeros.
También quieren atraer inversiones, empresas y talento. Convertir sus aeropuertos en grandes centros de conexión internacional y fortalecer su reputación e influencia global.
El movimiento de Turkish Airlines es especialmente interesante ante la competencia de Emirates, Qatar Airways, Etihad y Riyadh Air, controladas por gobiernos de la región del Golfo.
Un estudio publicado en 2024 en el International Journal of Sports Marketing and Sponsorship identificó un impacto positivo de la alianza entre Qatar Airways y el FC Barcelona en la reputación de Catar en España.
Es difícil medir hasta qué punto la geopolítica impulsa cada uno de estos grandes contratos.
Pero el patrocinio deportivo puede generar valor más allá de los resultados comerciales de las aerolíneas.
Mientras las aerolíneas compiten por pasajeros, los países que están detrás de ellas también compiten por influencia.
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