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  • Cómo las preocupaciones por la salud han transformado el patrocinio deportivo
  • Por qué las plataformas sociales pueden enfrentarse a restricciones similares
  • El papel del patrocinio en la protección de los públicos jóvenes

La sociedad moldea el patrocinio.

Durante las últimas décadas, empresas de los sectores del tabaco, alcohol y apuestas han invertido fuertemente en patrocinio.

Los acuerdos icónicos de Marlboro con McLaren y Ferrari dominaron el paddock de la Fórmula 1 en los años 80 y 90.

Tras ganar relevancia en la Fórmula 1, MotoGP, tenis y fútbol, la presión social llevó a los gobiernos a imponer prohibiciones y restricciones a estos sectores.

Hoy, las empresas de apuestas tienen una enorme influencia en el deporte. En Europa, el 66% de los clubes de 31 divisiones cuentan con al menos un acuerdo con casas de apuestas.

¿Cuál es el problema?

Daños físicos, a la salud y a la salud mental de los consumidores.

Ahora, las redes sociales corren el riesgo de entrar en la misma categoría.

Australia se ha convertido en el primer país en prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años, incluyendo plataformas como TikTok, X, Facebook, Instagram, YouTube, Snapchat y Threads.

El objetivo: proteger el bienestar de los jóvenes.

A nivel global, 210 millones de usuarios son adictos a las redes sociales y el 54% de los adolescentes reconoce tener dificultades para dejar de usarlas (Addiction Research, University of Michigan).

¿Cómo afecta esto a las plataformas de redes sociales en el deporte?

Grandes players como la NBA, UEFA, NFL, FIFA y el COI se han asociado con plataformas sociales para conectar con audiencias más jóvenes.

A medida que los impactos en la salud se hacen más visibles, también aumentará la presión social para limitar el acceso y la publicidad de estas plataformas.

Las empresas detrás de las plataformas más populares -Meta, Google, ByteDance y Amazon- tienen la oportunidad de utilizar el patrocinio como una herramienta para proteger a sus audiencias.

Esto puede incluir restricciones de acceso o uso, campañas de responsabilidad, fomentar pausas en el consumo o algoritmos más restrictivos con contenidos sensibles.

En Brasil, el Mundial de 2026 se emitirá gratuitamente a través de CazéTV en YouTube, en uno de los países con mayor adicción a las redes sociales. ¿Por qué no aprovechar este momento para promover hábitos digitales más saludables?

Más usuarios y más horas de consumo generan ingresos, pero no de forma sostenible.

A medida que crecen las preocupaciones por la salud, las plataformas tendrán que elegir: proteger a sus audiencias o esperar a ser reguladas.

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